En esta ocasión hablaré de mi, igual, es mi espacio y escribo lo que yo pienso.
Siempre me he preguntado que hay en mi para que alguien se fije en mi ser, si no soy un hombre de primeras impresiones. Siempre paso desapercibido, muchas veces por antipático debido a mi seriedad y mi forma de hablar, algo estilizado para un mundo acostumbrado a lo digerido y ligero.
Soy alguien raro para el común de la gente, no escucho el tipo de música que la gente que se dice normal escucha y tengo gustos, que no son excéntricos, pero que se salen de toda dimensión de lo que se dice ser "normal", entre esos el no gustarme el fútbol por televisión. Algo extraño para alguien nacido en una nación tropical inundada por este deporte de masas.
En este mundo acelerado por el diario vivir, el consumismo disparado y las telenovelas de argumentos baratos, pocas personas conservan algo que los antiguos llamaban valores. Pero no valores conservados en una bóveda de un banco, sino cosas más sencillas, como saber escuchar a alguien, o tal vez, mostrar caballerosidad y respeto por las demás personas, actuar dentro de límites establecidos por una moral que la sociedad actual considera obsoleta. Llámame pasado de moda ("old Fashioned") pero así fue mi crianza y es mi tarjeta de presentación hacia los demás.
Ahora, todo esto que mencioné de los valores y moral, sirven actualmente? Pareciera que no, pues se anteponen las frases de aquella vieja canción que dice "amigo, cuánto tienes, cuánto vales". Lamentablemente para el mundo común, no me rodeo de tales amigos, que solo buscan conveniencias, tal vez nunca llegan a mi ese tipo de personas, lo huelen en el aire, ven mi presencia sobre lo que yo represento y huyen, se dan cuenta que conmigo no pueden de esa forma y se van como vinieron, espantados por una bestia imaginaria, que suelo ser yo.
Bestia imaginaria... curiosa forma de dar con el símil que estoy buscando. Criatura inmunda, sin alma y sin corazón que se ha encerrado en si misma para evitar contacto con el mundo común. Esa era la visión que el mundo común tenía acerca de mí, de creer que yo era un ser amargado por no tener un comportamiento como el que ellos esperaban. Nunca les di gusto, me mantuve firme, alimentando mis valores al ver a gente realmente valiosa y de lo que yo consideraba "antivalores"; ven por qué soy distinto? Que no se puede aprender de los errores ajenos, cuando el nivel de conciencia es tan alto para discernir entre lo malo y lo realmente valioso?
Poco me gustan lo cuentos infantiles, los he considerado tontos y que fueron escritos para tapar verdades, aunque solo hay uno en el que me he visto reflejado, y es "la Bella y la Bestia". Un Príncipe arrogante que por ser humillativo con una anciana, quien resultó ser un hada, lo condenó a vivir en soledad eterna con apariencia de animal a menos que alguien lo amara. Pero quién podría amar semejante ser abobinable, rodeado de amargura y oscuridad? Alguien totalmente distinto a lo que se encuentra en el mundo común, que no se fía en los ojos para ver, que ve con su alma y por supuesto, tiene fe en alguien que está condenado, y más importante, no se fija en sus posesiones, pues estas son irrelevantes.
Ha pasado el tiempo desde que eso sucedió, alguien encontró más que una bestia peluda de carácter uraño, que tuvo la facilidad y la paciencia para leer un libro que no se encuentra fácilmente y está escrito en un idioma extraño para la gente del común. Aunque no está, lo más duro de todo, es que aún se encuentra aferrada a tal bestia que logró amar y cambiar. Por qué no puede soltar a tal criatura? Cuándo encuentre la respuesta se las diré, por ahora es un misterio que se sale de los límites del mundo común.
Y si quieren música, de la buena (porque solo escucho lo mejor), aquí la inspiración para tal relato